El 3 Abril 2013 en la casa encendida se transmitió en directo por streaming desde Seattle una charla TedxMadridChange titulada: “Disrupción positiva”.
TEDxChange es un evento independiente organizado bajo licencia TED (Tecnología, Entretenimiento y Diseño) que nace de una alianza entre la Fundación Bill & Melinda Gates y el programa TEDx, su objetivo es dar voz y visibilidad a ideas (that worth spreading) que merecen difusión dentro del marco temático de salud global y desarrollo.
En esta sesión han participado cinco ponentes que han explicado “las innovaciones más disruptivas en términos de desarrollo (más info sobre temáticas y ponentes)”.
Después de la retransmisión, el público en la sala principal de la Casa Encendida ha intercambiado opiniones sobre los proyectos y temáticas presentadas, en un espacio de debate moderado por Gonzalo Fanjul,
Tengo que decir que he disfrutado mucho más de esta segunda parte que de la primera. Durante toda la sesión de vídeo en directo he tenido la sensación de estar presenciando a una performance teatral sobre “desarrollo y cambio social” protagonizada por la altisonante marca: “Fundación Gates”.
Algo que me ha generado un conflicto interior ha sido el tener que escuchar hablar de África como una “entidad necesitada de apoyo” viendo pasar a una retahíla de fotos de mujeres y niños hambrientos que me ha traído a la memoria la imagen del niño barrigudo de Biafra en la que fue la primera hambruna mediática del planeta. He vivido en algunos países de África y sé que por ahí hay una gran complejidad de caras y que la mayoría de ellas son sonrientes.
Otro punto que me ha hecho saltar el grillo parlante interior ha sido el encomio a los medios sociales y las TIC por sus méritos en la ampliación de las oportunidades de participación a nivel mundial; y a pesar de estar de acuerdo en general, no he podido evitar pensar en la actual brecha digital y en que sólo un 7% de los usuarios mundiales de internet pertenece a países del área africana.
Creo que no podemos aceptar que se hable de temáticas complejas como pobreza, desarrollo y cambio social, sin desentrañar sus causas y sobre todo sin trabajar para identificar elementos que sean claves de cambio hacia los objetivos que anunciamos querer alcanzar. Y es, aún más imprescindible, alzarse si este ejercicio de mera retorica proviene de una organización como la Fundación Gates que invierte la mayor parte de su dinero en empresas responsables de los problemas que pretenden resolver.
Afortunadamente, al final, mi espera y mi paciencia han sido apremiadas por el rico debate que ha seguido a la proyección, debate en el que he descubierto con alivio que muchas de las personas que me rodeaban tenían opiniones parecidas a las mías o de otro lado pero igualmente interesantes y enriquecedoras.
El tiempo del debate post-charla ha sido tan interesante que algunas hemos querido seguir a charlar en un bar. Con Maria, Eric y Geraldine he tenido la suerte de poder profundizar algunos de los temas tratados en la sala disfrutando de un momento de intercambio muy estimulante.
Una vez más, me doy cuenta de que es en los espacios informales donde más nacen y crecen las ideas genuinas e innovadoras para el cambio social y donde se crean los lazos de colaboración que hacen posible desarrollar y aplicar dichas idas en nuestras vidas y en nuestros entornos diarios de acción formal e informal.










